
Mientras que los machos alfa están a menudo dotados de atributos físicos superiores (estatura, fuerza, velocidad, buena planta), seleccionados por la evolución a lo largo de eones gracias a la supervivencia del más fuerte y, esencialmente, debido a que se llevan a todas las chicas, los genes del macho beta han sobrevivido no gracias al enfrentamiento y la superación de la adversidad, sino gracias a que son capaces de anticiparse a ella y eludirla. O séase que, cuando los machos alfa andaban por ahí persiguiendo mastodontes, los machos beta eran capaces de imaginar de antemano que atacar con un garrote afilado a lo que básicamente era una excavadora furiosa y peluda podía ser mal negocio, y se quedaban en el campamento a fin de conquistar a las desconsoladas viudas.
El macho beta era rara vez el más fuerte o el más veloz, pero, dado que es capaz de anticiparse al peligro, supera con creces en número a sus competidores alfa. Los machos alfa gobiernan el mundo, pero la maquinaria del mundo gira sobre los engranajes del macho beta.
El problema es que la imaginación del macho beta se ha vuelto superflua en la sociedad moderna. Como los colmillos del tigre dientes de sable o la testosterona del macho alfa, el macho beta tiene más imaginación de la que necesita.
Un trabajo muy sucio, Christopher Moore