1. El puro presente no es sino el fugitivo progreso del pasado royendo el futuro. A decir verdad, toda percepción ya es memoria.
    — Kafka en la orilla, Haruki Murakami
     
  2. Tenía la sensación de que, si me quedaba, acabaría perdiéndome sin posiblidad de retroceder.
    — Kafka en la orilla, Haruki Murakami
     
  3. Una revelación trasciende los límites de lo cotidinao. Y una vida sin revelaciones no es vida. Lo importante es pasar de una razón que sólo observa a una razón que actúa.
    — Kafka en la orilla, Haruki Murakami
     
  4. Libertad

    No puedes marcharte de aquí. No eres libre. Además, ¿de verdad quieres serlo?

    (…)

    Puede que la mayoría de las personas de este mundo no deseen, en realidad, ser libres. Sólo están convencidos de que lo desean. Todo es una fantasía. Si realmente consiguieran la libertad, la mayoría de la gente se encontraría con graves problemas. No lo olvides. A la gente, de hecho, le gusta la falta de libertad.

    (…)

    Jean-Jacques Rousseau afirmaba que la civilización nació cuando la especie humana empezó a levantar barreras. Es una observación muy perspicaz. En efecto. Todas las civilizaciones son producto de la falta de libertad en parcelas. Sólo hay una excepción: los aborígenes australianos. Ellos preservaron hasta el siglo XVII una civilización sin barreras. Eran libres hasta la raíz. Podían ir a donde les apeteciera, cuando les apeteciera, hacer lo que les apeteciera. Su vida era, literalmente, una constante de ir de aquí para allá. Y andar de un lado para otro era, para ellos, una profunda metáfora de la vida. Cuando llegaron los ingleses y construyeron cercas para encerrar a los animales domésticos, ellos no podían entender de ninguna manera qué significaba aquello. Y, como eran incapaces de comprender aquel principio, los tacharon de seres peligrosos, antisociales, los expulsaron al desierto.

    (…)

    Al fin y al cabo, los que mejor sobrevivien en este mundo son los que levantan barreras altas y fuertes. Y si te opones a ellos, te expulsarán al desierto.

    Kafka en la orilla, Haruki Murakami

     
  5. Tienes celos. Unos celos tan violentos que te quitan la respiración. Es la primera vez que envidias a alguien. Ahora, por fin, has comprendido qué son los celos. Y ahora abrasan tu corazón como el fuego en el campo.
    — Kafka en la orilla, Haruki Murakami
     
  6. En la vida de los hombres hay un punto a partir del cual ya no podemos retroceder. Y, en algunos casos, existe otro a partir del cual ya no podemos seguir avanzando. Y, cuando llegamos a ese punto, para bien o para mal, lo único que podemos hacer es callarnos y aceptarlo. Y seguir viviendo de esta forma.
    — Kafka en la orilla, Haruki Murakami
     
  7. “Si, las estrellas también viven y respiran, igual que los árboles”, pienso. Ahora me están contemplando. Saben lo que he hecho hasta este momento, saben lo que me dispongo a hacer en el futuro. Nada escapa a su mirada, ni el más trivial de los detalles. Bajo este cielo resplandeciente vuelve a invadirme un pánico atroz. Se me hace difícil respirar, los latidos del corazón se me aceleran. Hasta hoy había vivido bajo un número prodigioso de estrellas y ni siquiera había reparado en su existencia. No me había detenido un solo segundo a pensar en las estrellas. Y no sólo en las estrellas. ¿Cuántos miles de cosas habrá en este mundo que desconozco? ¿Cuántas cosas en las que no he reparado jamás? Al pensar en ello, me siento terriblemente impotente. Vaya adonde vaya no podré huir jamás de esta impotencia.

    Kafka en la orilla, Haruki Murakami

     
  8. Pertenezcan a quien pertenezcan en origen los sueños, tú los has compartido. Y, en consecuencia, debes asumir la responsabilidad sobre lo que ha ocurrido en ellos. Porque, en definitiva, ellos se han infiltrado en ti a través del oscuro pasadizo de tu alma.
    — Kafka en la orilla, Haruki Murakami
     
  9. image: Descargar

    El primer negocio de Haruki Murakami fue un club de jazz llamado Peter Cat, una muestra de su enorme amor por la música y los gatos, dos de sus grandes referentes a lo largo de toda su obra.

    El primer negocio de Haruki Murakami fue un club de jazz llamado Peter Cat, una muestra de su enorme amor por la música y los gatos, dos de sus grandes referentes a lo largo de toda su obra.


     
  10. El mundo antiguo no estaba compuesto por hombres y mujeres sino por hombres-hombres, hombres-mujeres y mujeres-mujeres. Es decir, que un ser humano comprendía dos personas de ahora. Y así vivían todos satisfechos y felices. Sin embargo, los dioses los partieron a todos con un cuchillo por la mitad. De un corte limpio. Como resultado, el mundo se dividió en hombres y mujeres, y desde entonces los seres humanos van corriendo desesperados de un lado para otro buscando la mitad que les falta.
    — Kafka en la orilla, Haruki Murakami