1. Hay demasiadas cosas inexplicables a nuestro alrededor: horrores, amenazas, misterios que atraen, y que luego inevitablemente desencantan. Y se regresa a lo previsible y a lo rutinario. El príncipe nunca va a llegar, todo el mundo lo sabe, y, además, quizá la Bella Durmiente esté muerta.
    — La Reina de los Condenados, Anne Rice
     
  2. Dicen que ninguno de nosotros cambia realmente con el paso del tiempo, que sólo nos volvemos más como somos.
    — La Reina de los Condenados, Anne Rice
     
  3. La gente a la que intenta pisar son todas personas de las que depende. Somos quienes le lavamos la ropa y le hacemos la comida y le servimos la cena. Le hacemos la cama. Cuidamos de usted mientras duerme. Conducimos ambulancias. Le pasamos las llamadas. Somos cocineros y taxistas, y lo sabemos todo sobre usted. Gestionamos sus pólizas del seguro y los cargos en su tarjeta de crédito. Controlamos cada momento de su vida.
    Somos los hijos medianos de la historia, educados por la televisión para creer que un día seremos millonarios y estrellas del rock, pero no es así. Y acabamos de darnos cuenta. Así que no intente jodernos.
    — El club de la lucha, Chuck Palahniuk
     
  4. Paso toda la noche cavilando.
    ¿Estoy durmiendo? ¿He dormido algo? Así es el insomnio.
    Intenta relajarte un poco más al expulsar el aire de los pulmones, pero en tu corazón sigue a galope y tus ideas se arremolinan en la cabeza.
    Nada funciona. Ni la meditación guiada.
    Ni contar ovejas.
    Cuentas los días, las horas, los minutos desde que te dormiste por última vez. Tu médico se rió. Nadie se ha muerto por falta de sueño. Con la cara como fruta madura y magullada, cualquiera pensaría que estás muerto.
    — El club de la lucha, Chuck Palahniuk
     
  5. Si te puedes despertar en un lugar distinto.
    Si te puedes despertar en un huso horario diferente.
    ¿Por qué no te puedes despertar siendo otra persona?
    — El club de la lucha, Chuck Palahniuk
     
  6. Debes tener en cuenta la posibilidad de no caerle bien a Dios. Pudiera ser que Dios nos odiara. No es lo peor que podría ocurrir.
    — El club de la lucha, Chuck Palahniuk
     
  7. El mundo antiguo no estaba compuesto por hombres y mujeres sino por hombres-hombres, hombres-mujeres y mujeres-mujeres. Es decir, que un ser humano comprendía dos personas de ahora. Y así vivían todos satisfechos y felices. Sin embargo, los dioses los partieron a todos con un cuchillo por la mitad. De un corte limpio. Como resultado, el mundo se dividió en hombres y mujeres, y desde entonces los seres humanos van corriendo desesperados de un lado para otro buscando la mitad que les falta.
    — Kafka en la orilla, Haruki Murakami
     
  8. No tengo claro si la realidad se adentró en el sueño o si el sueño está suplantando la realidad
    — El club de la lucha, Chuck Palahniuk
     
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A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentado evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

Haruki Murakami

    A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentado evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

    Haruki Murakami

     
  10. El club de la lucha, Chuck Palahniuk

    “Hay un tipo de mujeres y de hombres jóvenes y fuertes que quieren dar sus vidas por una causa. La publicidad hace que compren ropas y coches que no necesitan. Generaciones y generaciones han desempeñado trabajos que odiaban para poder comprar cosas que en realidad no necesitan.

    Nuestra generación no ha vivido una gran guerra ni una gran crisis, pero nosotros si que estamos librando una gran guerra espiritual. Hemos emprendido una gran revolución contra la cultura. La gran crisis está en nuestras vidas. Sufrimos una crisis espiritual.

    Nuestro deber es enseñar a esos hombres y mujeres la libertad a través de la esclavitud; y el coraje a través del miedo.

    Napoleón se jactaba de que podía conseguir que sus hombres dieran la vida por los jirones de una bandera.

    Imagínate cuando convoquemos una huelga y todos se nieguen a trabajar hasta que redistribuyamos la riqueza del mundo.

    Imagínate cazando alces por los bosques húmedos del cañón cercano a las ruinas del Rockefeller Center.”

                          

    Desde la fantástica narrativa de Palahniuk hasta cada uno de los detalles de la (adictiva) historia que nos proporciona y pasando por la fuerte poder que poseen los protagonistas y su más que interesante evolución a lo largo de las 240 páginas que lo componen, hace de esta una lectura mucho más que recomendable.

    Una crítica al materialismo, al consumismo y al colectivismo, pasando por la característica indiferencia de la Generación X a la que pertenecen los personajes y a la sociedad que los acuna.